El domingo por la tarde un nuevo hecho de violencia se
produjo en el fútbol argentino, está vez lo originó la barra brava del Club
Chacarita Juniors, cuando atacó a las cuarenta personas conformadas por
dirigentes y jugadores del Club Atlético Atlanta que se encontraban ubicados en
la tribuna popular visitante. Vale aclarar que el partido jugado entre ambas
entidades, se desarrollo sin la presencia del público visitante, siendo los
agredidos, los únicos autorizados por la AFA para presenciar el encuentro. La dirigencia del club funebrero,
intento justificar la agresión en los errores arbitrales que habrían
perjudicado al equipo local. Otra de las excusas utilizadas por los dirigentes
mencionados, se basaron en burlas que habrían efectuado los dirigentes
visitantes a los hinchas locales, hechos que nadie a podido demostrar, ni
atestiguar.
Ayer por la tarde, el Coprosede clausuró el estadio de Chacarita
y le prohibió a su público concurrir a los estadios hasta que finalice el
presente torneo. Además, la Asociación del Fútbol Argentino le aplicará una
multa económica y amonestaciones.
Fernando Rapallini, arbitro del clásico, denunció a tres
funcionarios de Chacarita que fueron a increparlo al vestuario cuando finalizó
el partido.
En la tarde de ayer, los dirigentes de Atlanta se dirigieron a
diferentes canales de Televisión para aclarar lo que había sucedido
apenas terminado el partido. Alejandro Korz, presidente del club de Villa
Crespo dijo:"Estamos contentos de que la sacamos barata". El
secretario deportivo de Atlanta, Fernando Gómez aclaró: "Uno siente que sí pudo haber una zona liberada. En la tribuna había tres policías que
no estaban a la vista de las cámaras y cuatro agentes de seguridad que, pobres,
mucho no pueden hacer".
El que se llevo la peor parte fue Marcelo
Santoro, vocal de Atlanta, que recibió un piedraso en la cabeza y lo
tuvieron que trasladar al Hospital Belgrano, situado en la localidad de San
Martín. Santoro dijo:"Le diría al Ministro que tuve miedo por mi vida, y
que él me diga si fue zona liberada o no. "No puedo entender que haya
gente con esas ganas de matar. Yo pensé que iba a terminar peor de lo que
terminó. A mi familia le llegó la versión nefasta de que yo había muerto. Pensé
que mi hijo se quedaba sin papá".
Por el bien de nuestro fútbol, deseamos que hechos como este no se vuelvan a repetir.
Lucas Caig

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